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20.9.16

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Aquí se venden libros. Faltan actualizar los precios...

7.9.16

Hola, hola

La última vez que me metí en este blog no la recuerdo. Tengo a mi derecha una taza con los restos de café que acabo de beber, a mi izquierda mi teléfono móvil pequeñito y viejo, que dispara pensamientos horrendos sobre mí en quienes lo observan, y me tengo en el centro, detrás de mis manos, otra vez intentándolo.
Me bajé un par de programas, ayer acompañé a mi hija con unas canciones, ella tocaba el ukelele, yo la guitarra, hacía meses que casi no nos hablábamos, y ya llevo doce horas de trabajo y este es solo un recreo. Necesito diversión.
Y dinero, claro.
Creo que estos comentarios sobre la falta o la abundancia de trabajo y la falta de dinero son una constante en este blog.
(Abajo, porque aquí hay un abajo, ella canta. No sé si por mí. Igual todo es distinto. El mundo ha cambiado. Mi escritura ha cambiado. Mi vida ha cambiado. Hace un año y pico que no leo un libro entero, hace un año y pico que no escribo. Lo veo todo detrás de la fluorescencia de mi angustia. Quería ser santo, amigos, y soy un horrible pecador, en especial porque no sé defenderme. ((Joder, ahora ella dice que falta papel higiénico. Las mujeres en muchas cosas son predecibles. Inaguantables. Pero necesarias. Ella es una buena chica. Esta vez ella es una buena chica, creo no equivocarme. Está por cocinar. Debo calzarme))).

4.1.15

Año nuevo, ¿vida nueva?

Quise fumar. Solo cuatro cigarrillos en el paquete. No me alcanzarán para más allá del mediodía. Entonces me guardo las ganas de fumar en el mismo lugar donde guardo mi soledad, y que el mundo explote.
Pasé Año Nuevo fuera de aquí. Bum, un fuego de artificio que cuesta todos mis ingresos. Bang, otras luces en el cielo derrochando el dinero que no tengo. Se brindó alrededor de una vela. Había que pedir tres deseos. Yo pedí salud, trabajo y amor, en ese orden. Sin salud nada hay. Sin trabajo el amor se diluye, o no está. Para el amor hace falta tener los pies en la tierra y creer que es posible una vida nueva. Me tengo muy poca confianza para los tres ítems. Pienso en Borges (estoy releyendo El Aleph) y me pregunto si al menos podré alcanzar ese estado de nirvana con los libros y las lecturas. Sería una bendición si así fuera. Prescindiría del amor, el deseo más difícil de encontrar.

27.12.14

Una idea estúpida, trillada pero útil

Escribo estas cosas no solo para mezclarlas y dejarlas al fin en la ficción. Me viene dando vueltas la idea desde hace años en realidad: que escribo para que la tristeza no solo rime con la belleza, sino que también la posea. Tal vez algún día lejano relea estas anotaciones y les encuentre algún brillo de felicidad a pesar de lo mal que la estoy pasando, de lo solo que la estoy pasando con mis hijos muy lejos de aquí. Lamento en mi fuero interno que todo sea cierto. Me ilusiono con que poniendo en palabras estos días en ellas queden encerrados. Es una misión imposible, lo sé. Espero que mi curación no.

Libro

Terminé el librito de Mario Levrero. Fueron dos días de lenta lectura. En realidad era para leer de un saque. Pero peor es nada. Es el primer libro que leo en un año y medio. El primer libro que termino. Dejen todo en mis manos se llama y no fue gran cosa, pero me entretuvo algo en este fatal y rutinario aburrimiento. Es fácil entretenerse con el vuelo de una mosca aquí. Todo es tedio y pacientes que de pronto discuten, que levantan la voz, esas cosas. Ayer el gordo le mostró sus genitales a una devota de la Virgen. Estábamos los tres, yo alejado. La devota, que reitera diez mil veces las mismas preguntas, me preguntó si yo lo había visto. Dije que no. Ahora llaman a comer. Debo dejar esto.